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Andrés Fontenla, socio director de Recarte & Fontenla, analiza en esta tribuna en Expansión, de una manera «Muy personal», cómo la incapacidad para trabajar juntos frena las mejores respuestas a los desafíos que hoy vivimos, – globalización, cambio climático, revolución digital, desigualdades sociales -, y apela a seguir los pasos de los que se supieron ver más lejos porque iban “sentados sobre los hombros de gigantes”, rememorando al grandísimo Isaac Newton, en días en los que el egoísmo sobra.

Decepciona pero sobre todo duele ver la incapacidad de muchos para trabajar juntos y hacer honor a competencias básicas que todo headhunter valora en una candidatura: trabajo en equipo, colaboración, generosidad, autenticidad… y hoy también valentía.

Los desafíos que como empresas y sociedades tenemos por delante son inmensos: globalización, cambio climático, revolución digital, desigualdades sociales, y desperdiciar el mejor talento del otro es inadmisible. Ana Botín, en la Conferencia Internacional de Banca 2019, ponía el foco en la realidad que vivimos: «Hay algo que sabemos con certeza sobre la confianza: es difícil ganarla, pero muy fácil perderla. Seamos sinceros. Nosotros la perdimos. Y no fuimos los únicos”. No es momento para la individualidad y el egoísmo.

Desde un pequeño equipo de emprendedores en una start up a un consejo de administración de una empresa, un patronato de una fundación o un comité ejecutivo de cualquier organismo… Todos comparten la necesidad de trabajar de forma aunada, alcanzando acuerdos entre partes que a veces tienen intereses muy confrontados.

En aras del interés común se vence la soberbia, el querer tener la razón por encima de todo. Requiere madurez, un poco de humildad y sobre todo mucha conciencia de las personas que nos rodean. Hoy más que nunca la honestidad es un ingrediente imprescindible para confrontar las propias debilidades y saber reconocer la audacia de los demás y desde luego su contribución al interés común.

Es una situación tan real como la vida misma. La propia existencia del ser humano es deudora de su capacidad de socializar y de llegar a acuerdos, de trabajar juntos para garantizar la mera y mejor supervivencia.

Me gusta encontrar empresas en las que cuando hay confrontación se vive siempre en un entorno de respeto e inteligencia emocional. Son componentes esenciales a la hora de ofrecer un proyecto profesional a un directivo. De hecho son cualidades que se tienen siempre muy en cuenta, me refiero a los momentos de afrontar situaciones tensas que sin llegar a ser auténticos conflictos, es preciso mantener la calma, lo que se llama tener temple, y con la cabeza fría, pero empatizando, ser capaces de resolverlo con visión e ingenio para encontrar lo antes posible una buena solución.

También el día a día del mundo laboral está completo de “momentos de la verdad” que implican cerrar acuerdos con clientes, proveedores, con aliados de diverso tipo y cómo no con los propios compañeros.

Hoy la empresa requiere del empuje personal de cada área de negocio aunada por un liderazgo positivo que sepa ver más lejos, como reconocía Newton: “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”. En una carta a Robert Hooke, el gran Isaac Newton asumía que sus logros solo fueron posibles porque se apoyó en los de  sus predecesores (Copérnico, Galileo, Kepler). Ojalá que hoy nuestros líderes juniors y seniors suelten sus posiciones egocentradas y aprendan a apoyarse en hombros de gigantes. Será la única forma de poder llegar más lejos.

Por Andrés Fontenla en Expansión, «Muy Personal», 9 de noviembre de 2019.

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Andrés Fontenla

Socio fundador de Recarte & Fontenla. Más de dos décadas en consultoría de executive search y desarrollo directivo en multinacionales como Korn Ferry y Randstad, dirigiendo filiales y unidades de negocio y liderando equipos de consultores en España y varios países europeos.