“Es de bien nacidos ser agradecidos” pero no solo, además favorece la felicidad y el bienestar físico y mental. Según la investigación de la psicología positiva y la neurociencia, la gratitud se asocia fuerte y consistentemente con una mayor felicidad, ya que ayuda a las personas a sentir emociones más positivas, disfrutar de buenas experiencias, mejorar su salud, lidiar con la adversidad y construir relaciones sólidas.

Tal y como expone la Harvard Medical School, en su artículo Giving thanks can make you happier,  la gratitud es una apreciación agradecida de lo que un individuo recibe, ya sea algo tangible o intangible. Con gratitud, las personas reconocen la bondad en sus vidas. En el proceso, se suele reconocer que la fuente de esa bondad se encuentra, al menos parcialmente, fuera de uno mismo. Como resultado, ser agradecido también ayuda a las personas a conectarse con algo más grande, ya sea con otras personas, la naturaleza o un poder superior.

Investigación sobre la gratitud

La investigación llevada a cabo en las últimas décadas no deja lugar a dudas. Ser agradecido aporta importantes beneficios físicos, emocionales y espirituales. En el ámbito laboral, los líderes que recuerdan decir «gracias» a las personas con las que trabajan pueden descubrir que sus empleados se sienten más  motivados para trabajar más duro. Investigadores de la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania dividieron aleatoriamente a los recaudadores de fondos universitarios en dos grupos. Uno hizo las llamadas telefónicas para solicitar donaciones de ex alumnos de la misma manera que siempre lo habían hecho. El segundo grupo, recibió una charla de ánimo de la directora de donaciones anuales, a quienes les dijo que estaba muy agradecida por sus esfuerzos. Durante la semana siguiente, los empleados de la universidad que escucharon su mensaje de agradecimiento hicieron un 50% más de llamadas para recaudar fondos que los que no lo escucharon.

El  estudio Grateful experiences and expressions: the role of gratitude expressions in the link between gratitude experiences and well-being, publicado en abril de 2017, encontró que las personas que experimentan y expresan gratitud reportaron menos síntomas de enfermedad física y mejor calidad de sueño. Los autores también argumentaron que la gratitud contribuye al éxito a largo plazo en las relaciones y el bienestar personal.

En un estudio de 2007 sobre los beneficios de la gratitud con pacientes con hipertensión, los resultados mostraron una disminución significativa de su presión arterial sistólica. Lo que hicieron los sujetos fue contar sus bendiciones una vez por semana. Esta investigación también descubrió que escribir en un diario de gratitud puede reducir la presión arterial en un 10%.

Otros estudios han demostrado que la gratitud ayuda a disminuir el cortisol, la hormona del estrés. También se ha relacionado con niveles más altos de variabilidad de la frecuencia cardíaca, un buen marcador del estado de salud que puede ayudar a diagnosticar estados de estrés. También se ha encontrado que la gratitud nos hace más resistentes a los traumatismos y los eventos estresantes, y que ayuda a la recuperación después de un suceso traumático

Maneras de cultivar la gratitud

 Las personas sienten y expresan gratitud de múltiples maneras. Pueden aplicarlo al pasado (recuperando recuerdos positivos y estando agradecidos por eventos de la infancia o bendiciones pasadas), el presente (no dando por sentada la buena fortuna tal como llega) y el futuro (manteniendo una actitud esperanzada y optimista). Independientemente del nivel inherente o actual de la gratitud de alguien, es una cualidad que las personas pueden cultivar de manera exitosa.

Así, la gratitud ayuda a las personas a reenfocarse en lo que tienen en lugar de en lo que les falta. Y, aunque al principio pueda parecer artificial, este estado mental se fortalece con la práctica.

Métodos para cultivar la gratitud en el día a día:

  • Escribir una nota de agradecimiento. Está demostrado que puede hacernos más felices y fortalecer la relación con otra persona escribiendo una carta o correo electrónico de agradecimiento, expresando el aprecio por el impacto que esa persona ha causado en nuestra vida. Una buena costumbre puede ser enviar al menos una carta de agradecimiento al mes. De vez en cuando, también nos la podemos escribir a nosotros mismos.
  • Agradecer a alguien mentalmente. Si no tenemos tiempo para escribir, podemos pensar en alguien que haya hecho algo bueno por nosotros y agradecérselo mentalmente.
  • Hacer un diario de gratitud. Escribir r o compartir con un ser querido nuestros pensamientos sobre los regalos que recibimos cada día, puede ser una gran práctica que nos haga más conscientes de los privilegios de los que disfrutamos y damos por hecho.
  • Reflexionar sobre tus bendiciones. Se trata de elegir un momento cada semana para sentarse y escribir sobre todas las cosas buenas de nuestras vidas, reflexionando sobre lo que salió bien o por las cosas que estamos agradecidos. A veces ayuda elegir un número, como de tres a cinco cosas a identificar cada semana. Los expertos recomiendan ser específico y revivir las sensaciones que se sintieron cuando nos sucedió algo bueno y o positivo.
  • Rezar. Las personas religiosas pueden usar la oración para cultivar la gratitud. Pero también si no se es religioso se pueden recitar pequeñas oraciones para expresar agradecimiento.
  • Meditar. La meditación y la atención plena (mindfulness) implican centrarse en el momento presente con ecuanimidad. Aunque algunas personas a menudo se enfocan en una palabra o frase (como «paz»), también es posible enfocarse en aquello por lo que se está agradecido (el calor del sol, un sonido agradable, etc.).

En palabras de los investigadores, «la buena noticia es que la gratitud es adictiva, en el buen sentido de la expresión. Los actos de bondad y de agradecimiento liberan grandes cantidades de dopamina, una recompensa natural que funciona como estimulante para seguir motivados a cultivar el propio agradecimiento”.

«Mientras el río corra, los montes hagan sombra y en el cielo haya estrellas, debe durar la memoria del beneficio recibido del hombre agradecido» – Virgilio

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[Este texto es una síntesis de los artículos enlazados procedentes de la Harvard Medical School, Research Gate y La mente es maravillosa].