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“Una persona sin propósito es como un barco sin timón” (Thomas Carlyle), aunque “nunca es demasiado tarde para convertirte en lo que podrías haber sido” (George Elliot). Las citas de estos dos grandes pensadores cobran plena actualidad en los días que vivimos. La pandemia, primero, la inestabilidad mundial (en estos días) a causa de la guerra en Ucrania y también el cambio climático, solo por nombrar algunos de los grandes retos a los que se enfrenta la humanidad, ha llevado a muchas personas a reflexionar sobre sus vidas y a querer vivirlas con un sentido mayor. De hecho, ha sido una de las causas de la llamada Gran Renuncia en Estados Unidos y en el resto de lugares donde comienza a expandirse.

Vivir con sentido, con un propósito mayor que uno mismo, es clave tanto para personas como para organizaciones con vocación de futuro, que pretenden atraer y retener el mejor talento. En la selección de directivos, identificar el propósito del candidato y analizar si está alineado con el de la empresa (y su cultura corporativa) es fundamental para lograr el mejor encaje, preludio del éxito de ambos y por tanto de la organización en su conjunto.

Pero qué es el propósito y cómo lograrlo… los psicólogos lo definen como una intención permanente de conseguir  una meta a largo plazo, personalmente significativa que deja una marca positiva en el mundo, casi siempre relativa a  mejorar la vida de otras personas.

A su vez, el sentido de propósito cambia a lo largo de la vida, y al igual que la felicidad, no es un destino, sino un viaje y una práctica. Eso significa que es accesible a cualquier edad, si estamos dispuestos a explorar lo que nos importa y qué tipo de persona queremos ser, y actuar para convertirnos en ese ser humano. Por tanto, si somos capaces de revisar y renovar nuestro sentido de propósito a medida que navegamos por hitos y transiciones, sugiere la investigación que podemos esperar vidas más satisfactorias y significativas.

Cómo cultivarlo

De acuerdo con la investigación de Kendall Cotton Bronk, encontrar el propósito requiere cuatro componentes clave: un compromiso dedicado, un significado personal, una dirección de objetivos y una visión más grande que uno mismo.

A continuación se describen unos ejercicios que los investigadores recomiendan para encontrar el propósito en la vida, que si bien están pensados para personas, son adaptables a equipos y organizaciones.

  • La varita mágica. Piense en el mundo que le rodea (su hogar, comunidad, el mundo en general) y visualice lo que cambiaría si tuviera una varita mágica y pudiera cambiar cualquier cosa. Luego pregúntese por qué eligió lo que hizo y considere los pasos concretos que podría dar para acercar el mundo un poco más a ese ideal. Este ejercicio se ha utilizado para fomentar el propósito en jóvenes y adultos jóvenes en particular, lo que nos lleva a poder extrapolarlo a equipos de nueva creación, startups y empresas incipientes.
  • El mejor yo posible. Imagínese a sí mismo en una edad futura, a 10 o 20 años vista, y piense en cómo sería su vida si todo saliera lo mejor posible. Entonces hágase estas preguntas: ¿Qué está haciendo? ¿Qué es importante para usted? ¿Qué es lo que realmente le importa y por qué? Centrarse en un yo ideal puede aumentar el optimismo en el futuro, que los investigadores creen que está ligado al propósito.
  • Aclare sus valores. Si es difícil averiguar qué es lo que más le importa, afirmar sus valores puede ayudarle. Estas tres encuestas de valores, Valued Living Questionnaire,  Portrait Values Questionnaire, y Personal Values Questionnaire, le piden que clasifique la importancia de distintos valores, tarea que puede ser útil para aclarar su propósito.
  • Reconozca sus fortalezas. Para conocer sus habilidades personales puede recurrir a personas que le conocen bien (familiares, colegas del trabajo, mentores y amigos) y preguntarles cómo podría dejar su huella en el mundo. A veces, la opinión de un tercero puede ayudar a aclarar sus puntos fuertes personales y ayudarle a descubrir la mejor manera de aplicarlos.
  • Voluntariado y filantropía. Encontrar un propósito se ve favorecido por tener un amplio conjunto de experiencias significativas que pueden orientarnos en la dirección correcta. El voluntariado o cualquier otra actividad filantrópica, amplía nuestra experiencia, al tiempo que mejora nuestro bienestar y ayuda al mundo. No solo eso, el voluntariado nos pone en contacto con personas que tienen valores similares, que pueden inspirarnos o señalar otras oportunidades para marcar la diferencia en las que no habíamos pensado antes.
  • Cultivar emociones positivas. Nos ayudan a ampliar nuestra perspectiva del mundo y sentirnos con energía para actuar por el bien común, además de tener una gran utilidad de cara a encontrar un propósito. La gratitud y el asombro, en particular, nos ayudan a preocuparnos por los demás, construir relaciones y sentirnos conectados con algo más grande que nosotros mismos, por lo que están vinculados a fomentar el propósito.

Desde la perspectiva del cazatalentos

Para los directivos, estas reflexiones son de gran utilidad en todo momento para encontrar sentido a su ocupación actual dentro de la organización a la que pertenece. Para obtener una visión más amplia es conveniente dejarse aconsejar por personas que nos sirven de inspiración y guía a lo largo de nuestro recorrido vital.

Cuando se atraviesa una encrucijada por cambio profesional puede ser de gran importancia tomarse un tiempo para este análisis y posterior reflexión, ya que se trata de una ventana de oportunidad que hay que aprovechar.

Cuando las personas y las organizaciones viven desde un propósito que sin duda a lo largo de su existencia va cambiando, los resultados suelen ser extraordinarios. Más allá del estrés positivo (porque existe un propósito inmerso en una cultura corporativa responsable), no queda espacio para la enfermedad mental y sí para la entrega y la creatividad, pasos indiscutibles para la innovación.

 “No creo que la vida sea absurda. Creo que todos estamos aquí para un propósito enorme. Creo que nos encogemos de la inmensidad del propósito por el que estamos aquí.” — Norman Mailer

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Andrés Fontenla

Socio fundador de Recarte & Fontenla. Más de dos décadas en consultoría de executive search y desarrollo directivo en multinacionales como Korn Ferry y Randstad, dirigiendo filiales y unidades de negocio y liderando equipos de consultores en España y varios países europeos.