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¿Cómo es su estilo de vida? Esta pregunta aún no suele formar parte de la entrevista de selección, si bien es posible que en un futuro no lejano comience a serlo. Saber cuidarse física y psicológicamente habla de directivos con una buena gestión del estrés y resilientes, aspectos clave en los días que vivimos.  El gran Peter Drucker ya lo aconsejaba: “Tu primer y más importante trabajo como líder, es hacerte cargo de tu propia energía y luego ayudar a orquestar la energía de los que están a tu alrededor”. El reto no es pequeño aunque sin duda crucial.

La cada día más conocida “Medicina del Estilo de Vida” explica cómo los hábitos y acciones cotidianas influyen en la salud a corto y largo plazo. El diccionario de Oxford define el “healthy lifestiyle”, como un estilo de vida que incluye actividades y hábitos que fomentan el desarrollo de una aptitud física, mental y espiritual totales, y que reduce el riesgo de sufrir enfermedades graves. “Los hábitos saludables incluyen dietas equilibradas, ejercicio regular, dormir y relajarse adecuadamente, abstenerse de fumar y de tomar medicamentos no esenciales, y moderar el consumo de alcohol”, los que unidos a buenas relaciones personales, familiares y profesionales conforman los ingredientes de una buena vida.

Los datos no dejan lugar a dudas. Según  el estudio nacional norteamericano Impact of Healthy Lifestyle Factors on Life Expectancies in the US Population de Li Y. et al. Circulation, 2018, realizado con 140 mil personas, expone que si se cumplieran cinco de los elementos básicos de un buen estilo de vida: dieta equilibrada, no fumar, un índice de masa corporal saludable, consumo moderado de alcohol, y actividad física vigorosa por lo menos 30 minutos al día, los hombres aumentarían en 12 años su esperanza de vida, y las mujeres en 14. Pero cumplir tan solo con uno suma entre dos y tres años, que crecen según se añadan más buenos hábitos.

Lo contrario suele ser sinónimo de enfermedad y malestar. De hecho, «más del 70% de las consultas médicas por enfermedades crónicas están causadas por estilos de vida no saludables», (Revista de Psicooncología, Vol. 14 Número, 2-3, 2017).

Cuatro ingredientes para un buen estilo de vida

– El ejercicio físico y la influencia de la postura. Aunque siempre lo hemos sabido – “Mens sana in corpore sano” -, hoy la evidencia científica desvela cómo el ejercicio físico, el movimiento y la postura influyen en la salud de nuestro cerebro y en la salud mental.

Así, salir a correr o hacer gimnasia cuida la salud cardiovascular y la del cerebro. Según los expertos, una media hora de correr o de ejercicio físico vigoroso aumenta nuestra tasa cardiaca y produce neurogénesis, es decir, se forman neuronas nuevas.

– El sueño es otro de los factores que interviene directamente en la salud mental. Sin dormir lo necesario no se puede vivir bien y menos ser eficaces personal y profesionalmente. Según distintos artículos científicos, las personas con déficit de sueño pueden tener menos atención y concentración; menos control emocional y aumento de estados emocionales depresivos, adictivos y temerarios; podría estar relacionado con la aparición de Alzheimer; se incrementa el cortisol, las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, diabetes, inmunodepresión y el envejecimiento.

– El intestino es una de las revoluciones científicas de la última década, también llamada «la década de la microbiota», según la neurocientífica Nazareth Castellanos. “Hoy ya es corriente haber oído hablar de los microorganismos que viven principalmente en nuestro intestino, si bien habitan por todo el cuerpo. Hoy se sabe que regula el sistema inmune, agente protagonista en los mecanismos de aprendizaje desde que nacemos”.

Por ello una dieta rica en alimentos naturales y equilibrada, como la mediterránea, es fundamental, pero no lo único. También el resto de elementos de un estilo de vida saludable y la naturaleza contribuyen en la calidad de nuestra microbiota.

– El estado mental y emocional – hoy se sabe –  que es una de las consecuencias de tener un buen estilo de vida. Distintas investigaciones explican cómo los factores psicológicos influyen en la salud. La satisfacción y el propósito de vida afectan positivamente a la salud física y mental. Cuidar esta componente interna es esencial.

Las organizaciones más vanguardistas, más allá de su tamaño, promueven estilos de vida positivos entre sus personas, como clave para individual y colectivamente lograr no solo el mejor desempeño, sino sobre todo personas más felices, a su vez más involucradas con sus entornos personales, familiares, profesionales y sociales.

“El médico del futuro no dará medicamentos, pero interesará a sus pacientes en el cuidado del marco humano, en la dieta y en las causas y prevención de la enfermedad”. Thomas Edison, Inventor, científico y empresario.

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