La pandemia supuso un momento clave para que muchísima gente reflexionara sobre su vida profesional y personal. La inmensa mayoría (como mostraba el informe Workmonitor de Randstad de 2022) se marcó objetivos de desarrollo profesional y de mejora de equilibrio de vida personal/trabajo. Algunos otros tomaron la decisión de darle un giro radical a sus carreras.

Es verdad que la idea de un cambio de carrera siempre da algo de vértigo sobre todo si uno ha sobrepasado ya la barrera de los 40 años. El trabajador promedio español tiene 11 puestos de trabajo a lo largo de su vida laboral, con una media de algo más de 3 años de permanencia en cada puesto. Esta estadística varía mucho dependiendo del sector de actividad y de las preferencias individuales, pero sirve para ilustrar que cada vez más la volatilidad del mundo en que vivimos se refleja en la volatilidad de las carreras profesionales.

Satisfacción ante los cambios laborales

Pero la buena noticia es que casi tres cuartas partes de las personas que cambiaron de trabajo en España declaran sentirse satisfechos con el cambio. ¿Cuál es la receta para el éxito?

Muchas veces cuando entrevisto a personas que perdieron su anterior puesto de trabajo y tuvieron que relanzar su carrera me dicen “es lo mejor que me podía haber pasado”. Curioso, ¿verdad?

Yo creo que una de las claves para cambiar de trabajo está en ser capaces de ver las cosas con amplitud de miras; a veces, nuestro apego a la situación actual nos impide ver todas las posibilidades que continuamente están desfilando ante nosotros y que no somos capaces de ver.

También muy frecuentemente oigo a personas quejarse de lo infelices que les hacen sus trabajos pero que tienen que resignarse porque tienen que pensar en mantener a sus familias, la hipoteca, etc.

Nassim Nicolas Taleb, el ensayista américo-libanés, dijo en una ocasión que las tres peores adicciones de nuestra época son la heroína, los carbohidratos y el salario mensual. La provocativa aseveración de Taleb ilustra muy bien el hecho de que uno no sabe de lo que es capaz hasta que se encuentra entre la espada y la pared. El ingreso garantizado, con el tiempo va matando los sueños hasta borrarlos por completo.

Hay un momento muy interesante cuando entrevisto a personas que han perdido su trabajo y buscan ayuda para encontrar uno nuevo, y es cuando les pregunto “¿Tú que quieres?”. Muchos no lo saben. Han estado tan ocupados viviendo su vida anterior que no han tenido tiempo de pensar lo que realmente querían.

Piensa por qué quieres cambiar de profesión

No cambies de profesión porque no te han ascendido o porque odias a tu jefe. Asegúrate de que estás dirigiéndote hacia algo en lugar de huir de algo. Deja que la fe, y no el miedo, guíe tu proceso de toma de decisiones.

Finalmente, te recomiendo si deseas cambiar de trabajo que mires tu propuesta de valor desde la perspectiva del futuro empleador. Se trata de buscar la zona de intersección entre lo que a ti te ilusiona y lo que añade valor a los demás.

¡Buena suerte!