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¿En busca de un ascenso? Te propongo que tengas en cuenta una serie de claves. Aunque un requisito «sine qua non» para ascender en nuestra carrera es trabajar bien, no solo es eso, también hay que saber desenvolverse. Es cierto que a estas alturas no voy a descubrir nada nuevo. No es ese mi objetivo, pero no olvides algunas reflexiones.

La clave más obvia para lograr un ascenso en el trabajo y desarrollar una carrera ascendente es tener un buen rendimiento, saber resolver los retos que se plantean continuamente y tener buenas cualidades. No depende tanto del mito de hacer la pelota al jefe o de ser muy buen político, sino de acumular méritos propios demostrables, tangibles… Otras cualidades tienen que ver con ser resolutivo, planificador, cumplir objetivos y ser emprendedor dentro de la empresa, bien proponiendo nuevas iniciativas de negocio o simplemente resolviendo los retos existentes de forma más audaz.

Desde luego también hay que ponerse en el radar, hacerse visible dentro de la empresa buscando ocasiones de relacionarse con la dirección, ofreciéndose a participar en proyectos. Y también está el marketing personal, pero atención, porque una dosis razonable de autoventa para que se fijen en ti puede ser un buen apoyo, pero es estéril e incluso contraproducente si no hay una buena base. La alta dirección presta una atención especial cuando el diálogo se centra en un tema prioritario de negocio para la empresa, bien como oportunidad de negocio que apunta a la propia estrategia o bien por ser un problema existente que compromete el futuro del negocio. Un nuevo enfoque, un comentario acertado sobre estos temas, contribuye a conformar una buena imagen y puede sumar puntos.

En el caso de que un ascenso se esté dirimiendo entre contendientes muy igualados, los comentarios que venden son los relacionados con la disponibilidad, bien basada en la movilidad geográfica o en la posibilidad de arrancar a corto plazo, en definitiva la capacidad de reaccionar. Estos cambios son una fuente de oportunidades profesionales y desde luego también un acelerador de la carrera porque aportan una mayor apertura de miras. Esta disponibilidad es siempre una buena señal y muestra de gran interés y compromiso.

Como contrapartida, hay comentarios que pueden erosionar una candidatura como son los relacionados con el apartado económico. Reaccionar preguntando por “cómo se llama” la nueva responsabilidad puede proyectar una imagen oportunista. Lógicamente, un incremento de responsabilidad llevará aparejada una mejora salarial en algún momento, pero este tema no es necesario tratarlo de inmediato.

No creo en una promoción de impacto súbito. Para lograr un ascenso hay que aplicarse a fondo trabajando bien de forma consistente y preferiblemente estar bien posicionado, es decir, estar visible dentro de la empresa.

Si tuviera que dar solo tres claves, propondría estas:

1.   En primer lugar, apelaría al objetivo de negocio que está implícito en la nueva responsabilidad, enlazándolo con la estrategia de la empresa. Bien podría tratarse de conquistar un nuevo mercado que incrementaría el volumen de ventas, o de reflotar una división que no atraviesa su mejor momento, con la consiguiente mejora del servicio al cliente interno o externo, o incluso de una reorganización departamental en aras de una mayor eficiencia y rentabilidad, por citar algunos casos. Demostrar que se comprende el sentido último de la promoción para la empresa te acerca a la estrategia de la alta dirección y puede hacer inclinar la balanza.

2.   En segundo lugar, movería el diálogo hacia las personas que conforman el nuevo escenario tras la promoción. Podría tratarse de gestionar equipos propios o bien de montarlos desde cero, la clave podría estar en interactuar con colegas de otras unidades o geografías, o bien habría que prestar especial atención a determinados clientes o puede incluso que a proveedores. El enfoque hacia este plano aporta solidez y demuestra que se tienen los pies en la tierra.

3.   Y en tercer lugar, habría que reforzar la motivación y el entusiasmo.

Para el empresario, una promoción es una decisión que tiene gran trascendencia. No deja de ser una apuesta rodeada de incertidumbre. Se está poniendo en manos del elegido el devenir de una nueva unidad de negocios o bien el restablecimiento de un departamento que no está bien encauzado, por citar algún ejemplo. También implica dejar de lado a muchas personas que podrían ser apropiadas y que desde luego tienen sus expectativas. Es el momento de demostrar sinceramente las ganas, la ilusión, el compromiso. Si partimos de candidatos promocionables que tienen todos una buena base, sin duda el apartado emocional terminará de decidir. ¡Buena Suerte!

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Andrés Fontenla

Socio fundador de Recarte & Fontenla. Más de dos décadas en consultoría de executive search y desarrollo directivo en multinacionales como Korn Ferry y Randstad, dirigiendo filiales y unidades de negocio y liderando equipos de consultores en España y varios países europeos.