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«Un ‘coach’ domina la técnica de la pregunta, de manera que el ‘coachee’ descubre cómo es, sus virtudes, sus defectos cómo puede reorientar su carrera», expone la periodista Montse Mateos en «Mamá, quiero ser coach», en el diario Expansión, para el que contó con la visión de nuestra compañera Casilda Guelbenzu, client partner & coach de Recarte & Fontenla, junto a otros expertos.

No es raro en el mundo de la empresa ver transiciones profesionales hacia el área del coaching. Suele ser la consecuencia de ese anhelo por hacer que las cosas funcionen mejor que en general tenemos las personas. Así muchos ejecutivos en posiciones de mandos intermedios optan por formarse como coach. Explica Casilda, que para dar el salto lo más importante son las vivencias personales que cada uno haya tenido. De ellas se extraen muchos aprendizajes que ayudan a empatizar y comprender las vivencias de los demás. Así, no encajarían aquellas personas con un gran ego y aquellas que no escuchan o solo se escuchan así mismas.

Por tanto, «escuchar es el corazón del coaching, ya que las preguntas son la clave en los procesos. Deben ser grandes y poderosas para que el propio coachee llegue a las respuestas y le ayudemos a reflexionar sobre lo que le preocupa. Se trata de que él mismo llegue donde quiere llegar a través de las preguntas que le formulamos», concreta.

¿Más coaching a raíz de la pandemia?

Este último año ha sido muy duro para todos debido a la pandemia y ha subido la demanda de servicios de coaching, psicología, etc. De alguna manera,  hemos necesitado compartir nuestros miedos, dudas, vivencias, y muchos han optado por pedir ayuda a un profesional. La situación que hemos vivido y todavía vivimos ha sido realmente desconocida y dolorosa donde no solo nuestras libertades se han visto coartadas, sino que muchos hemos perdido familiares, amigos, compañeros y hemos necesitado apoyo. Acercarse a profesionales es la decisión óptima para no convertir nuestro malestar en crónico.  «Sin duda ha sido un año de adaptación a nuevas situaciones, el impacto ha sido enorme en la vida de todos y todavía estamos en un momento de incertidumbre y cambio».

¿Coaching o mentoring?

La sociedad en general incluye en la misma caja tanto el coaching como el mentoring. El problema viene de la no explicación por nuestra parte como coachs, dice la experta, en el proceso de coaching al coachee. Es tan sencillo como explicar en el contrato que firmas con el coachee, la diferencia porque él o ella no tienen por qué saberlo.

Entre el coach y el mentor, la línea es muy fina pero el mentor de alguna forma guía en la carrera profesional de alguien, el coach realiza un trabajo más profundo no solo profesional sino también en la parte emocional y vital de la persona.

La gran diferencia es que el Coaching requiere de formación especifica para ejercer la profesión, mientras que el mentoring desarrolla las competencias profesionales.

¿Un amigo, un coach o un psicólogo?

Cada conversación tiene su contexto, sin duda. Pero hay situaciones complejas que es mejor tratarlas con un experto. Pueden ser miedos, experiencias traumáticas, dudas vitales, ansiedad, depresión. Con el coach se suelen trabajar dudas relacionadas con nuestra carrera profesional o momentos vitales clave, pero si hay procesos de ansiedad, depresión… etc., acudes al psicólogo. Con los amigos compartimos muchas cosas, pero a veces no tienen la perspectiva y la objetividad de un experto. Sin duda los amigos son esenciales en nuestra vida, pero cuando el problema te limita en tu día a día hay que acudir al experto.

«Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado», proverbio africano.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay