¿Cuánto tiempo hace que no te lo preguntas? Tanto si eres Boomer con la jubilación en el horizonte, o quizá recién jubilado, como si eres X, Millennial o Z, con toda una vida profesional por delante, puede que estos tres artículos de nuestro socio Germán Nicolás sean idóneos para despedir 2024 e inciar 2025.
Tienes que tomar una decisión importante sobre tu vida – R&F
La vida de las tres etapas – la primera para aprender, la segunda para trabajar y la tercera para disfrutar de la jubilación (y morirse) –valga la redundancia ha muerto. La esperanza de vida ha aumentado 2,5 años por década desde mediados del siglo XIX y no parece que esa tendencia se haya roto. Por tanto, alrededor del año 2060 la esperanza de vida será de más de 100 años.
En términos prácticos esto significa que hoy una vida promedio supone vivir casi 745 mil horas, pero en un futuro no muy lejano alcanzará 876 mil horas. La gran pregunta a la que dentro de poco se tendrá que enfrentar cada ser humano es: ¿Qué quieres hacer con esas 131 mil horas de diferencia que vas a vivir?
Nadie en su sano juicio desearía pasar 131 mil horas jugando al golf o viendo la televisión. El aumento de la esperanza de vida nos lanza a la fascinante tarea de reimaginar cómo puede ser nuestra vida.
La evolución en medicina nos permite pensar que nuestra salud a edad avanzada será razonablemente mejor que la de nuestros predecesores. La evolución tecnológica nos permite asumir que el mundo del trabajo va a cambiar radicalmente: desaparecerán unos puestos, se crearán otros nuevos y habrá que aprender nuevas habilidades. La contracción de la natalidad nos indica que la población adulta deberá ocuparse mucho más tiempo para dar servicio a las necesidades de la sociedad.
Visto todo lo anterior, esta pregunta adquiere aun mayor importancia y urgencia: ¿Qué quiero realmente de la vida?
Viktor Frankl, el famoso neurólogo, psiquiatra y filosofo austriaco, en su libro “El hombre en busca del sentido último” escribió:
“… No apuntes al éxito: cuanto más lo apuntes y lo conviertas en un objetivo, más lo echarás de menos. Porque el éxito, como la felicidad, no puede perseguirse, sino que tiene que llegar, y sólo lo hace como efecto secundario no intencionado de la dedicación personal a una causa mayor que uno mismo, o como subproducto de la entrega a una persona distinta de uno mismo…».
Una vez más: ¿Qué quieres realmente de la vida?
Y si vas a vivir más años, ¿cuánto dinero necesitarás y de dónde vendrá? – R&F
El regalo de una vida saludable más larga también lleva implícito un problema importante: cómo financiarla. No hay una respuesta universal a esta pregunta porque las necesidades financieras dependen de las condiciones individuales: número de personas a cargo, deudas prexistentes, aspiraciones, necesidades, etc. También influyen cosas como los ahorros acumulados, la rentabilidad de esos ahorros y si se cuenta con una pensión o no.
Hay numerosas voces que anuncian que el futuro de las pensiones en España está en peligro, porque es difícil pensar en la sostenibilidad de una economía que dedica el 15-16% del PIB a pagar pensiones. Lo más sensato será asumir que el viejo paradigma de que la jubilación la paga el Estado, a medio plazo, será inviable.
Toma el control de tu vida
Entonces, ¿qué hacemos? La respuesta a la pregunta es que nadie hará por ti lo que tú no hagas. Toma el control de tu vida y empieza por asumir cual será el nivel de renta que necesitarás a partir de los 65-66 años, y recuerda que debes asumir que (si tienes suerte) vivirás al menos otros 20-25 años y muy probablemente 30-35 años más. ¿Necesitarás ingresos equivalentes al 50% de tu renta actual? ¿60%? ¿70%?
Una vez hayas determinado tu nivel de renta ideal, haz los cálculos considerando tus ahorros, su rentabilidad estimada, tu pensión y otros ingresos que puedas tener. Cuando hayas hecho todos estos cálculos muy probablemente descubrirás que… tienes que trabajar más allá de tu edad de jubilación si quieres mantener tu nivel de vida ideal.
No te desesperes, en el fondo una larga vida de dolce far niente es menos interesante de lo que parece. Pero tampoco enfoques esa nueva etapa de tu vida como si fuera una continuación de la anterior; al contrario, a la pregunga anterior, súmale qué tipo de actividad aprovecha mejor tus capacidades y al mismo tiempo te produce más satisfacción, busca dotar de propósito a tu vida y afronta con flexibilidad los desafíos que lleva aparejado.
En definitiva, vive con pasión e intensidad una porción de tu vida que la mayor parte de la gente asume como un declive pero que para ti puede ser intensa y revitalizante.
Jubilación a la vista, ¿y ahora qué? – R&F
Observo muchos directivos confundidos acerca de su presente y su futuro. Parece que la vida antes era más sencilla; la gente tenía objetivos claros, no se cuestionaba demasiado, era como si transitaran por un carril de sentido único.
Hoy ya no es así. Hace un tiempo me invitaron a una reunión con profesionales y directivos exitosos que estaban al inicio o cerca de su jubilación, y discutíamos lo que echaban de menos. Todos eran personas de éxito, con dinero, relaciones… y una enorme incertidumbre sobre qué hacer con sus vidas tras la jubilación.
Tras mucha discusión, surgieron tres temas en los que todos se mostraban dispuestos a dedicar esfuerzo y tiempo:
- Autoconocimiento, es decir, profundizar en la dimensión más profunda de su psicología y entenderse mejor, aunque ya tuvieran sesenta y tantos años.
- Salud: cómo mantener un estilo de vida que garantice vitalidad y energía.
- Altruismo: contribuir directamente a mejorar las condiciones de personas menos favorecidas.
Para mí, también, fue una epifanía. Cuando uno se da cuenta de que está iniciando el último tramo de la vida, la perspectiva cambia radicalmente. En la primera parte de la vida, en nuestras sociedades todo era fácil; estaba dirigido a formarnos, y por tanto no nos planteábamos mucho más. En la segunda, también fue sencillo porque el objetivo estaba claro: hacerse un sitio profesionalmente, formar una familia y acumular patrimonio.
Ser feliz, asignatura pendiente
Pero ¡ay! en la tercera parte de la vida, ya nos hemos educado, ya hemos conseguido muchas cosas y aun así miramos al futuro con perplejidad y nos preguntamos: ¿Para qué vivo? Y es entonces cuando descubrimos que el «yo» es un objetivo demasiado pequeño como para que merezca la pena vivir.
Muchos, cuando paran el ritmo frenético de la vida activa, descubren que su principal tarea en la vida (ser feliz) no está ni mucho menos completa. Más bien al contrario, descubren que les falta algo.
La felicidad depende en parte de circunstancias externas y en parte de uno mismo. Hay ciertas cosas que contribuyen a la felicidad: sustento, salud, amor, un buen trabajo y el respeto de aquellos que te rodean. Cuando una persona tiene estas cosas, puede ser feliz siempre y cuando sus intereses y energías se dirijan sobre todo hacia los demás y no tanto hacia sí mismo.
Y ahora, vuelvo a preguntar: ¿Qué quieres realmente de la vida? Esta vez sí, es la última llamada.
¡Feliz 2025!
