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Sí, es hora de una nueva organización. Es lo que nos han dicho ceos y altos directivos a raíz de nuestra investigación Visión binocular covid-19 | Perplejidad y posibilidad. En este contexto, dos tercios de las compañías pretenden incorporar metodologías agiles en su manera de trabajar, buscando optimizar procesos y reorganizar sus estructuras. La mitad del total buscará transformarse digitalmente. Con 193 respuestas, el 65,80 % se inclinó por afrontar este momento a través de formas alternativas de trabajo (lean, agile, etc.), seguidas de optimización de procesos (51,81 %) y de las estructuras organizativas (51,30 %), digitalización enfocada a ecommerce, robótica e inteligencia artificial (49,22 %), y optimización de la infraestructura TI (37,31 %). En el último lugar de esta lista de opciones relativa a la organización figura el refuerzo de las políticas de desarrollo de personas (31,61 %).

«Constatamos que subyace la confianza en el equipo directivo existente y en su capacidad de adaptación, dado que en las contestaciones se aprecia una apuesta por formas alternativas de trabajo que pueden tener un retorno más rápido que la inversión necesaria para el desarrollo del talento directivo, cuyo efecto se aprecia a medio/largo plazo. En definitiva, se pone el acento en incorporar nuevos esquemas organizativos en concordancia con la necesidad de una reinvención o reenfoque del negocio, como también han compartido los participantes», asegura Carlos Recarte.

Reinvención, clave para la recuperación de ingresos

Paralelamente, hemos constatado que más de la mitad de las compañías se van a replantear su estrategia con el objetivo de estudiar la apertura de nuevas líneas de negocio (en una quinta parte de los casos también fuera del país) para captar nuevos ingresos. En esa línea, cerca de un tercio del total se enfocará en la innovación para poder lanzar nuevos productos, apoyados por el área de marketing.

Las respuestas de los 191 participantes apuntan a la reinvención. En concreto, el replanteamiento estratégico es una de las opciones mayoritarias, con la mirada del 58,12 % de los encuestados, seguida de la apertura de nuevas líneas de negocio (53,40 %), el lanzamiento de nuevos productos (33,51 %) y el refuerzo de la imagen social de la empresa (32,98 %).

Un mayor enfoque en I+D+i, junto al impulso de la actividad de marketing, han tenido menor incidencia con un 30,73 % y un 30,89 % de las respuestas, respectivamente. Sin embargo, la internacionalización en este contexto solo es opción para un 19,37 % de los encuestados. «El gran shock que la pandemia ha producido en el flujo de negocio está dirigiendo la atención de los directivos participantes hacia la recuperación de ingresos, basada sobre todo en una reinvención completa que afecta a la propia estrategia de la empresa. Es decir, mediante la generación de un valor añadido que aporte una verdadera ventaja competitiva en un entorno de crisis, lo cual implica nuevas líneas de negocio y expansión geográfica, así como enfoque en la I+D+i», aporta Andrés Fontenla. «Por otro lado, observamos que la internacionalización no ha sido destacada como una alternativa prioritaria, a diferencia de lo ocurrido en la crisis financiera de 2008, probablemente condicionado por la constatación de que el impacto de la pandemia se ha producido a nivel global», reflexiona Carlos Recarte.