En España, como en tantos otros lugares, es habitual encontrarse con quejas en despachos, pasillos y reuniones, y frecuentemente de los mismos individuos. ¿Existe un patrón de conducta de personalidad detrás de este fenómeno?

La inclinación a quejarse puede tener múltiples orígenes, desde la búsqueda de un desahogo emocional hasta otras causas más profundas, pero cabe preguntarse si realmente propicia un ambiente laboral positivo. Personalmente, me resultaría extremadamente difícil trabajar de manera productiva con alguien que constantemente expresa su descontento, sobre todo, en cualquier momento. Esto no es solo un comportamiento; es una perspectiva de vida.

Apuntes sobre la queja

La queja, en su esencia, es una manera de exteriorizar frustraciones, descontento o insatisfacción frente a situaciones que se perciben como injustas, tanto en el ámbito laboral como en la vida cotidiana. Al vocalizar sus descontentos, las personas buscan validación, apoyo, o simplemente un oído comprensivo.

No obstante, el hábito de quejarse de manera constante también puede tener repercusiones negativas. Es capaz de crear un ambiente cargado de negatividad, desmotivación y hasta resignación, aspectos que pueden minar el espíritu de un equipo de trabajo.

Acciones frente a la queja

Promover una actitud proactiva, centrarse en encontrar soluciones en lugar de meramente identificar problemas y practicar la gratitud por los aspectos positivos de la vida son estrategias que pueden ayudar a mitigar la tendencia a la queja excesiva.

Alcanzar un equilibrio entre expresar preocupaciones legítimas y mantener una postura positiva y constructiva puede ser clave para una convivencia laboral más armoniosa y productiva.

¿Es posible, entonces, convivir con la queja? La respuesta podría residir en nuestra capacidad para transformar la queja en una fuerza que impulse cambios positivos, en lugar de permitir que sea un mero reflejo de descontento.

Y es que como le escuché decir a una compañera: “La queja es un falso sentido de logro. Lo único que logras es tu propia queja”, a lo que yo añado, y eso te quema.

Lo que dicen las investigaciones

La tendencia a quejarse en el ámbito laboral puede estar influenciada por varios rasgos de personalidad y otras características individuales. A continuación, aporto investigaciones relevantes que abordan este tema:

Evidencia

  1. Comportamiento de queja en interacciones sociales: Las quejas no instrumentales, aquellas expresadas para ventilar frustraciones o buscar simpatía en lugar de cambiar una situación, son comunes en interacciones sociales cotidianas. La mayoría de las quejas registradas eran sobre comportamientos específicos de otras personas (Alicke et al., 1992).
  2. Quejas sobre otros en el trabajo: Durante las evaluaciones de desempeño, los gerentes y empleados colaboran para legitimar las quejas, facilitando la entrada en las discusiones sobre comportamientos problemáticos de terceros ausentes (Ruusuvuori et al., 2019).
  3. Estrategias de manejo de quejas en equipos de trabajo: Las quejas en los equipos de trabajo están negativamente relacionadas con el desempeño del equipo y la mejora de procesos, especialmente cuando la interdependencia de tareas es alta (Aubé & Rousseau, 2016).
  4. Impacto de la cultura organizacional en la expresión de quejas: Las doctrinas legales que inhiben la expresión de quejas pueden afectar negativamente la cultura organizacional y la productividad al suprimir la expresión emocional y fomentar la insatisfacción entre los trabajadores (Eisenstadt & Geddes, 2017).
  5. Comparación entre quejicas y no quejicas: Las personas con alta autoeficacia y un alto sentido de control son más propensas a quejarse. La satisfacción laboral y la justicia percibida también juegan un papel importante en la propensión a quejarse (Bodey & Grace, 2007).
  6. Incivilidad en el lugar de trabajo: La incivilidad en el trabajo puede causar estrés, distracción y emociones negativas, lo que lleva a una menor satisfacción laboral y creatividad. Los empleados a menudo evitan tomar medidas formales contra la incivilidad, lo que agrava el problema (Sidle, 2009).

Las quejas en el lugar de trabajo tienen un impacto significativo en la satisfacción laboral, el rendimiento del equipo y la cultura organizacional. Es crucial abordar estas quejas de manera constructiva para mejorar el ambiente laboral y la productividad.

Por Casilda Guelbenzu, socia de Recarte & Fontenla, Executive Search.