Encontrar a los mejores
«Se buscan hombres para un viaje peligroso. Paga reducida. Frío intenso. Largos meses en la más completa oscuridad. Peligro constante. Es dudoso que puedan regresar a salvo. En caso de éxito, recibirán honores y reconocimiento».
Este famoso anuncio, con el que Ernest Shackleton trataba de reclutar a los mejores hombres para su expedición Imperial Transantártica, supuestamente publicado en The Times de Londres en 1914 —y al que se dice que respondieron más de 5.000 candidatos—, es probablemente una leyenda. Sin embargo, la fuerza de su formulación lo ha convertido, desde mediados del siglo XX, en uno de los mensajes más emblemáticos de la historia del reclutamiento.
La popularidad de este relato pone de manifiesto una de las necesidades más importantes en la evolución de cualquier organización: atraer y seleccionar a las personas adecuadas. Una exigencia que se ha intensificado en un entorno marcado por la complejidad geoestratégica, la desglobalización, los riesgos de recesión, los desafíos climáticos y la aceleración tecnológica. A ello se suman acontecimientos recientes como las pandemias globales o conflictos geopolíticos como la guerra de Ucrania y Oriente Próximo, que han incrementado la incertidumbre y la necesidad de contar con líderes capaces de gestionar escenarios cada vez más cambiantes.
Excelencia, una cuestión de talento
Las organizaciones más sólidas saben que el talento es determinante en todos los niveles, pero especialmente en la alta dirección. Incorporar a un ejecutivo no es simplemente cubrir una vacante: es tomar una decisión que puede condicionar la evolución futura de toda la compañía. Los líderes influyen en la cultura, en la toma de decisiones, en la capacidad de adaptación y, en última instancia, en los resultados. La excelencia de una empresa depende, en gran medida, de la calidad de quienes la dirigen.
Sir Raymond Priestley, uno de los pioneros de la exploración antártica, resumió así las virtudes de tres grandes exploradores de su tiempo: “Scott por el método científico, Amundsen por la velocidad y la eficiencia, pero cuando sobrevenía el desastre y toda esperanza parecía perdida, era momento de arrodillarse y rezar por Shackleton” (National Geographic). Y no le faltaban razones. Durante la expedición del Endurance (1914–1916), el barco de Shackleton quedó atrapado en el hielo del mar de Weddell, terminó siendo aplastado y acabó hundiéndose. Lo que siguió después fue una odisea de supervivencia que se prolongó durante casi dos años. Lo verdaderamente extraordinario es que los 28 hombres del Endurance sobrevivieron. Todos regresaron vivos.
Probablemente hoy las organizaciones necesiten más que nunca una combinación de esas tres capacidades: rigor, eficacia y liderazgo en la adversidad.
Head Hunters, más cruciales que nunca
Ayudar a las compañías a incorporar a las personas más adecuadas para posiciones de responsabilidad es, precisamente, la razón de ser de las firmas especializadas en búsqueda de directivos, conocidas internacionalmente como executive search firms o, de forma más coloquial, empresas de cazatalentos.
La propuesta para atraer talento directivo ha evolucionado profundamente en las últimas décadas. Lejos quedan las motivaciones épicas de las grandes expediciones del pasado, donde la promesa de gloria convivía con la incertidumbre extrema y el riesgo vital. Hoy, las organizaciones tratan de atraer a los mejores profesionales mediante proyectos capaces de ofrecer desarrollo, impacto, propósito y capacidad real de transformación.
En ese contexto, el papel del headhunter va mucho más allá de localizar candidatos. Exige criterio, conocimiento profundo de los sectores, capacidad de evaluación y comprensión de las dinámicas humanas y empresariales. El objetivo no consiste únicamente en identificar a profesionales brillantes, sino en encontrar a las personas adecuadas para cada momento, cultura y desafío empresarial.
Durante un proceso de selección, las firmas de executive search mantienen una interlocución directa con potenciales candidatos, evalúan trayectorias, competencias y encaje cultural, y presentan finalmente una terna reducida de perfiles a la empresa cliente. La decisión final corresponde siempre a la organización. Y precisamente por eso, detrás de cada búsqueda relevante suele repetirse una misma idea compartida por consejos de administración, CEOs y accionistas:
“Tiene que salir muy bien, porque aquí nos la jugamos”.
El Manual del Head Hunter, una serie sobre el valor de elegir bien
Con este artículo iniciamos El Manual del Head Hunter, una serie en la que abordaremos, semana a semana, algunas de las cuestiones clave relacionadas con la búsqueda y evaluación de directivos, el gobierno corporativo, la evolución del liderazgo, la relación entre empresas y candidatos, y los grandes cambios que están transformando el mundo del executive search.
A lo largo de los próximos capítulos hablaremos de cómo trabaja realmente un headhunter, qué buscan hoy las organizaciones en sus líderes, cómo han cambiado los procesos de selección, qué papel juegan la cultura, la confidencialidad o la tecnología, y cuáles son los desafíos que plantea un entorno marcado por la geopolítica, la inteligencia artificial y la transformación empresarial.
Encontrar a los mejores nunca ha sido sencillo, pero probablemente nunca había sido tan decisivo.
