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Andrés Fontenla ofrece en este reportaje los motivos por los que las rutinas más tediosas en el trabajo pueden llevar a un profesional al éxito. A su juicio, el mal humor «permite ser más drástico al analizar una situación determinada. Otorga un plus de agudeza y favorece la posibilidad de analizar otras perspectivas». Señala además que el mal humor en el trabajo puede llevarnos a decir cosas que normalmente no diríamos, lo que implica una predisposición a ser mucho más claros. Además, puede suponer un impulso para la acción. Y si la persona tiene cierto criterio, esa acción puede ser positiva.

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Andrés Fontenla

Socio fundador de Recarte & Fontenla. Más de dos décadas en consultoría de executive search y desarrollo directivo en multinacionales como Korn Ferry y Randstad, dirigiendo filiales y unidades de negocio y liderando equipos de consultores en España y varios países europeos.