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Son días de aprendizajes acelerados. No hay demasiado tiempo para errores, sabiendo que tras el error se esconden grandes enseñanzas que también se pueden aprender directamente de los grandes. Con este propósito he desempolvado la investigación del padre de la divulgación de la Inteligencia Emocional, Daniel Goleman, sobre liderazgo, y a la conferenciante y coach de equipos de alto rendimiento Robyn Benincasa. Y es que hoy necesitamos líderes en todos los estratos y niveles, en las empresas grandes y en las pequeñas, en las escuelas y en las familias. Beber de las mejores fuentes puede ayudarnos a jalonar el éxito empresarial y colectivo que necesitamos.

Como bien es sabido, uno de los factores clave que determinan los resultados de un equipo es el estilo de liderazgo. En 2000, Daniel Goleman publicó los resultados de su estudio con datos de más de 3.000 ejecutivos y descubrió -nada más y nada menos- que el 30 % de los beneficios de una compañía estaban relacionados con el estilo de liderazgo de sus directivos.

Con este dato en mente, la propuesta es adentrarnos en cada uno de ellos y en cómo entrenarlos, pero con la guía de Robyn Benincasa. Para quien no la conozca es campeona mundial de Adventure Racer, formadora de equipos de rendimiento extremo  y autora de How Winning Works.

Los seis estilos de liderazgo y la frase que los define, según Robyn

El líder timonel. Este tipo de liderazgo marca el rumbo del equipo y predica con el ejemplo; el líder normalmente es alguien que conoce bien el funcionamiento de la empresa y de los procesos, y sirve de modelo para lo que se espera del equipo. Se podría resumir en la frase: “Hazlo como yo, ahora”. Es un estilo que funciona bien cuando un equipo está motivado y bien preparado, y se necesitan resultados rápidos. No obstante, si se usa demasiado puede abrumar a los colaboradores y limitar la capacidad de innovación.

El líder autoritario. El liderazgo autoritario es capaz de movilizar al equipo hacia una visión común y se centra en los resultados, dejando a elección de cada individuo la forma de conseguirlos. La frase para resumir este tipo de liderazgo sería “ven conmigo”. Estaría indicado para situaciones en las que se han producido cambios y se necesita una visión, o cuando no hace falta una guía explícita. Los líderes autoritarios suelen inspirar el espíritu emprendedor y el entusiasmo por la misión. Sin embargo, no es la mejor elección cuando el líder está tratando con un equipo de expertos que saben más que él.

El líder afiliativo. Este tipo de líder trabaja para crear vínculos emocionales entre los miembros del equipo que conducen a un sentimiento de pertenencia. La frase que resume este estilo sería “las personas, lo primero”. Es un estilo que funciona bien en momentos de estrés, cuando el equipo necesita recuperarse de una situación negativa, o cuando es necesario volver a construir la confianza por el motivo que sea. No es recomendable emplearlo en exclusiva, ya que depender únicamente de los elogios y del cuidado de las emociones y relaciones puede fomentar un rendimiento mediocre y favorecer la falta de rumbo del equipo.

El líder coach. Estos líderes se preocupan sobre todo por el desarrollo de las personas. La frase con la que se podría resumir es “Intenta esto”. Funciona bien cuando el líder quiere ayudar a sus colegas a desarrollar capacidades con valor a largo plazo que les ayuden a progresar en su carrera. Por el contrario, no es muy indicado cuando los miembros del equipo no están abiertos a la mejora o no quieren cambiar o aprender nuevas habilidades, o en el caso de que el líder no sea lo suficientemente efectivo en la tarea.

El líder coercitivo. Este liderazgo demanda el cumplimiento inmediato de las órdenes; la frase con la que se resume es “Haz lo que te digo”. Puede ser un modo de liderazgo efectivo en momentos de crisis o de verdadera emergencia, como puede ser un incendio o en días críticos durante la pandemia. También puede ayudar a encauzar a un miembro del equipo problemático si fallan el resto de métodos. En cualquier otro tipo de situaciones, sin embargo, debe ser evitado, porque reduce enormemente la motivación y el compromiso.

El líder democrático. Este tipo de líder construye el consenso por medio de la participación. La frase que mejor lo define es “¿Tú qué opinas?”. Es el mejor estilo de dirección cuando se necesita convencer al equipo de una decisión, o se quiere que tomen una, o cuando el líder quiere saber lo que piensa alguno de sus miembros o necesita ideas frescas de los más cualificados. No es la mejor opción para situaciones de estrés, cuando el tiempo apremia o cuando el equipo no tiene la capacidad o la información necesarias para servir de guía.

Conocer y profundizar en estos estilos de liderazgo, sabiendo que en unos nos moveremos con más soltura que en otros incidirán en un mayor repertorio de habilidades directivas y riqueza ante las situaciones que la vida profesional nos presente, hoy más críticas que nunca. Como apuntaba Peter Drucker: “Tu primer y más importante trabajo como líder, es hacerte cargo de tu propia energía y luego ayudar a orquestar la energía de los que están a tu alrededor”, así que como nos diría Robyn: “Deja tu ego en la línea de salida, es lo más pesado en tu mochila”, y vamos a por todas.


Esta reflexión está inspirada en 6 Leadership Styles And When You Should Use Them.

 

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Carlos Recarte

Socio fundador de Recarte & Fontenla. Más de 20 años en consultoría de executive search y desarrollo directivo, en renombradas firmas como Korn Ferry-Hay Group, Garrigues Human Capital y Overlap, liderando proyectos para grandes corporaciones y empresa familiar en diversos sectores.