Las tecnológicas confían en el talento senior

por | 25 Jun 2025 | Talento

Expansión

En un momento de cambio acelerado, escasez de talento y transformación digital constante, las empresas han comenzado a mirar con otros ojos a un perfil que, hasta hace poco, parecía infrautilizado: el profesional sénior con experiencia tecnológica.

Lo que antes se veía como un valor residual, hoy es un activo estratégico. Y es lo que hablo con la periodista Montse Mateos en el diario Expansión, con motivo de su reportaje Séniors, el nuevo talento de las tecnológicas, junto a otros expertos.

La experiencia como ventaja competitiva

En un contexto de pleno empleo y carencia de talento especializado, muchas compañías están aprendiendo a valorar de forma más estratégica la experiencia. No se trata solo de dominar la tecnología, sino de comprender su impacto real en el negocio. Los perfiles sénior aportan precisamente esa visión global: conocen la operativa, saben gestionar equipos, liderar transformaciones complejas y anticipar riesgos.

Además, resultan claves en proyectos donde la transformación no es solo digital, sino también cultural y organizativa. Saben leer la resistencia al cambio, tender puentes entre áreas y dotar de estabilidad a procesos de alta exigencia.

Sectores que demandan visión y madurez

La demanda de estos perfiles se concentra en sectores donde la transformación tecnológica se cruza con requisitos operativos intensos o una regulación estricta. Destacan tres ámbitos:

– Servicios financieros, por la presión normativa y la necesidad de robustez en ciberseguridad y gobierno de datos.
– Industria y energía, donde es clave liderar la convergencia IT/OT y proyectos de automatización avanzada.
– Salud, por la digitalización de procesos críticos y la interoperabilidad de sistemas.

En muchos casos, no es la consultora quien demanda estos perfiles, sino la empresa final, que busca líderes con visión transversal, más allá de lo técnico.

Roles de alto impacto

Los ejecutivos sénior no solo son contratados por lo que saben, sino por lo que son capaces de integrar. Las posiciones más habituales incluyen:

– CTOs, CIOs, CDOs y responsables de transformación digital
– Arquitectos de sistemas y expertos en ciberseguridad
– Interim managers para procesos de integración o reestructuración tecnológica
– Miembros de comités de innovación y tecnología
– Mentores internos y responsables de formación avanzada

Todos ellos requieren una combinación de expertise técnico, criterio de negocio y capacidad de influencia organizativa.

Más allá del salario: aportar y dejar legado

Aunque la retribución sigue siendo un factor relevante, no es lo único que pesa en esta etapa profesional. Para muchos perfiles sénior, la clave está en la posibilidad de aportar valor, en la autonomía, la flexibilidad y el sentido del proyecto.

Valoran especialmente los entornos donde su experiencia es reconocida, donde pueden dejar un legado, transmitir conocimiento y contribuir al cambio de forma significativa.

Y conviene dejar algo claro: el talento no tiene apellido. No por ser sénior debe cobrarse menos. El valor de un profesional no depende de su edad, sino de su aportación. Las empresas deben evitar caer en el sesgo de considerar la edad como una excusa para ajustar condiciones. Uno vale lo que vale, tenga la edad que tenga.

Qué aporta un perfil sénior al área tecnológica

Los sénior aportan cualidades que muchas veces no se enseñan, pero son esenciales:

– Visión de largo plazo y capacidad para anticipar riesgos
– Experiencia en gestión del cambio y coordinación de áreas diversas
– Sentido común aplicado a contextos de alta complejidad
– Liderazgo sereno, capacidad de mentoring y estabilidad emocional
– Capacidad para alinear tecnología, negocio, personas y regulación

No se trata solo de saber mucho, sino de saber integrar. Esa es la verdadera aportación.

En el consejo, también cuentan

Cada vez más compañías se plantean incorporar perfiles sénior con experiencia tecnológica en sus consejos de administración. Es una decisión valiosa, pero no debe interpretarse como una solución aislada.

El reto no es delegar el conocimiento digital en una única persona, sino elevar el nivel de comprensión tecnológica del conjunto del consejo.

La IA generativa, el blockchain o el Internet de las Cosas están transformando los modelos de negocio en tiempo real. Ya no hablamos solo de eficiencia operativa: hablamos de decisiones estratégicas con nuevas reglas de juego. Y los consejos deben estar preparados para liderar este cambio, no solo para observarlo.

Por eso, el perfil sénior con bagaje tecnológico puede actuar como catalizador, pero el verdadero salto ocurre cuando todo el consejo se forma, se anticipa y adapta su manera de operar. No se trata solo de incorporar talento, sino de rediseñar la forma en que se gobierna la tecnología dentro de la empresa.

Publicado en: Expansión
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