La capacidad de mantenerse alejado de polémicas innecesarias es una de las dimensiones menos visibles y más interesantes del liderazgo actual.
Los resultados, la visión estratégica, el buen gobierno corporativo, el compromiso social, la orientación al negocio, la capacidad de ejecución y la creación de valor sostenible siguen siendo atributos esenciales de un directivo sólido. También lo son el criterio para decidir, la claridad para ofrecer dirección, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, la capacidad de movilizar talento, la adaptabilidad y el equilibrio personal, tal y como analizaba en Solidez directiva.
Sin embargo, hay una dimensión que merece incorporarse a esa reflexión: la capacidad de no convertir la propia figura en un problema para la organización.
Cuando el líder se convierte en parte del problema
Las empresas viven sometidas a una presión permanente. Los cambios tecnológicos, las tensiones geopolíticas, la incertidumbre económica, las nuevas exigencias regulatorias y una conversación pública ininterrumpida obligan a los equipos directivos a gestionar una complejidad creciente.
En ese contexto, cualquier polémica innecesaria consume un recurso especialmente escaso: la confianza de todos los grupos de interés.
No hablamos de evitar decisiones difíciles. Tampoco de ejercer un liderazgo silencioso. Un primer ejecutivo debe explicar, asumir responsabilidades y defender posiciones difíciles cuando la situación lo exige.
La cuestión es otra. Los grandes líderes entienden que su papel consiste en proteger la reputación de la institución antes que alimentar su notoriedad personal.
La discreción como capacidad directiva
La discreción no equivale a invisibilidad. Tampoco significa falta de criterio o ausencia de comunicación. Significa entender cuándo una intervención aporta claridad y cuándo solo desplaza el foco hacia la persona y la polémica.
Un directivo representa algo más que su trayectoria. Representa una organización, una cultura, un consejo, un equipo y una forma de hacer las cosas. Cada declaración, cada conflicto abierto y cada exposición pública proyectan una imagen que trasciende a quien habla.
Por eso la prudencia, el criterio y la estabilidad personal se han convertido en atributos cada vez más relevantes. La autoridad no se mide solo por la capacidad de intervenir, sino también por la capacidad de contenerse.
La confianza también se gestiona
La investigación empieza a respaldar esta idea. Un estudio publicado en Organization Science concluye que los CEO caracterizados por una mayor humildad presentan una menor probabilidad de generar comportamientos de irresponsabilidad corporativa. Los autores sostienen que estos líderes escuchan más, aceptan mejor las críticas y reaccionan antes ante los problemas.
Otra investigación publicada en Corporate Reputation Review muestra que la orientación ética del CEO influye de forma significativa en la cultura organizativa, fortaleciendo la confianza interna y la percepción de integridad por parte de los distintos grupos de interés.
En la misma línea, el UN Global Compact–Accenture CEO Study 2025 identifica la confianza y la credibilidad como capacidades estratégicas para liderar organizaciones en un entorno de incertidumbre permanente.
Mucho más que comunicación
La capacidad de mantenerse alejado de polémicas innecesarias no es solo una habilidad comunicativa. Es una forma de autocontrol directivo.
Implica distinguir entre los debates que fortalecen a la organización y aquellos que solo satisfacen el ego del líder. Implica comprender que no todas las conversaciones merecen ser lideradas, no todas las críticas requieren respuesta y no todos los espacios públicos necesitan ser ocupados.
Quizá por eso los mejores directivos no destacan únicamente por las decisiones que toman. También lo hacen por las controversias que evitan.
Existe una forma de liderazgo que no necesita ocupar constantemente el centro de la conversación. Es un liderazgo que sabe cuándo hablar, cuándo escuchar y cuándo dejar que sean los resultados los que hablen por la organización.
En una época de sobreexposición, dirigir bien también consiste en no convertirse en la noticia.
Fuentes:
- Estudio Advice de éxito empresarial, recogido por Cinco Días, 24 de febrero de 2026. El gobierno corporativo aumenta su peso en la valoración de los directivos cincodias.elpais.com
- CEO Humility and Corporate Social Irresponsibility, Organization Science: https://www.researchgate.net/publication/382807700_CEO_Humility_and_Corporate_Social_Irresponsibility_Evidence_Based_on_a_New_Unobtrusive_Measure
- Corporate Reputation Review: https://link.springer.com/article/10.1057/s41299-026-00260-x
- UN Global Compact–Accenture CEO Study 2025: https://info.unglobalcompact.org/ceo-study-2025
