El valor de la red

por | 7 Sep 2025 | Desarrollo de carrera, Directivos

Expansión

Cuando empecé a trabajar en los albores de los noventa, las redes sociales todavía no soñaban con convertirse en una realidad omnipresente, como la que vivimos hoy. Aquellas plataformas no han hecho sino sistematizar, dar visibilidad y alcance a las tradicionales redes de contacto, consustanciales a la naturaleza humana y a nuestra historia, con un papel esencial en nuestro progreso vital y profesional.

Y si hablamos de progreso, la red de contactos es el colchón salvavidas ante las innumerables vicisitudes que toda vida laboral afronta: búsqueda de empleo, ascenso, transición hacia nuevos proyectos o simplemente la necesidad de un cambio de rumbo. Para un directivo, esa red se convierte en un recurso aún más crítico, porque las decisiones y los desafíos rara vez se abordan en soledad: requieren confianza, escucha y apoyos sólidos.

Calidad antes que cantidad: la clave de una red auténtica

El mundo profesional no se entiende sin ese entramado de relaciones que vamos tejiendo a lo largo del tiempo, y que es necesario cultivar con dedicación para que maduren y den fruto cuando menos lo esperamos, a menudo de forma caprichosa. Llegado el momento de una encrucijada, suele ser la red la llave maestra que deshace el nudo gordiano.

Ahora bien, ¿cómo abordarla con audacia? La primera reflexión es identificar quién forma parte realmente de esa red más allá de figurar en una plataforma digital: quién está dispuesto a responder a nuestra llamada. La segunda es con quién queremos interactuar, sobre todo si la red no es aún lo suficientemente robusta. Ambas reflexiones apuntan a lo mismo: calidad antes que cantidad.

La pregunta clave es: ¿por qué me van a ayudar? Enseguida resuena la respuesta obvia: ¿y qué he hecho yo por ellos? El clásico do ut des —“toma y daca”— sigue vigente. Sin embargo, con los años he aprendido a reconocer también el admirable altruismo que guía a muchos profesionales.

Conviene diferenciar entre contactos instrumentales e influenciadores. Los primeros pueden abrir puertas y allanar el camino, directa o indirectamente, y requieren precisión en el acercamiento. Los segundos, en cambio, inspiran y motivan: consejeros, consultores, coaches y otros perfiles que aportan una mirada que ilumina la ruta. Ambos son imprescindibles.

¿Y cómo abordarlos? No siempre es posible hacerlo con planificación meticulosa, lejos de la urgencia que a menudo acompaña a la incertidumbre laboral. Pero sí podemos aplicar un acercamiento amable, sistemático y persistente, aunque nunca invasivo. Y, una vez hechos los deberes, ¿por qué no ir de frente con el mensaje? A menudo es la vía más efectiva, siempre que esté bien formulado, desde la claridad y la reciprocidad. Porque, como recuerda la sabiduría popular, se consigue más dando que pidiendo.

Los vínculos como símbolo de salud y equilibrio

Con el tiempo, he descubierto además que esta lógica no se limita al ámbito profesional. También en lo personal los buenos vínculos son el mejor indicador de una vida sana y equilibrada. No se trata solo de contar con una red de apoyo en momentos de necesidad, sino de cultivar relaciones auténticas que son, en sí mismas, un símbolo de buena salud mental. Allí donde hay escucha, reciprocidad y afecto genuino, florecen tanto la vida personal como la profesional.

Este texto es la evolución de mi propia experiencia. Unas reflexiones que en su día recogieron los diarios Expansión y El Mundo, y que hoy, al cierre de 2025, siguen vigentes e invitan a repensar el valor de las relaciones que construimos.

Confío en que también invite a la reflexión. ¡Gracias!

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