Claves para recargar de verdad

por | 23 Jul 2025 | Equilibrio personal

Estamos en pleno verano, y con él, vuelve una promesa conocida: parar para descansar. Pero… ¿cuántos lo logran realmente? Una encuesta de InfoJobs revela que el 63% de los trabajadores españoles no logra desconectar del todo en vacaciones, y un 23% se conecta siempre que hace falta. Según UGT, un 30% recibe mensajes laborales durante ese periodo, con una media de 58 notificaciones por persona, afectando directamente a su descanso y bienestar.

La intensificación del trabajo —más tareas, más velocidad, menos pausa— no se detiene en julio ni en agosto. De hecho, según MIT Sloan Management Review, el exceso de trabajo ha dejado de ser una anomalía: se ha convertido en la norma silenciosa en muchas culturas corporativas. En un estudio reciente, el 75% de los encuestados afirmó sentirse sobrepasado por la carga laboral al menos parte del tiempo, y casi 1 de cada 8 personas se siente simultáneamente eficaz, motivada y desbordada. Son los llamados «desert flowers» —profesionales que florecen a pesar de las condiciones adversas. Pero a no ser que seamos parte de ese uno frente a ocho, desconectar ya no es un lujo: es un acto de liderazgo. Y como todo lo importante, no se improvisa.

 

Tres claves prácticas para preparar una desconexión efectiva

 

Planifica el relevo, no solo el silencio. Harvard Business Review propone hacer una transferencia clara y anticipada de tareas. No se trata solo de poner un mensaje de “fuera de la oficina”, sino de dejar un ecosistema funcional durante tu ausencia. ¿Quién asume qué? ¿Qué puede esperar? ¿Qué no debe tocarse? Preparar la salida es parte del trabajo. Yasmina Khelifi, project manager internacional, sugiere empezar el proceso cuatro semanas antes, con una comunicación clara al equipo, la elección de un backup realista y la creación de un documento que recoja el estado real de los proyectos.

Ponte límites… contigo mismo. Fast Company advierte sobre la trampa del “trabajo intensificado”: ese hábito de compensar la desconexión con sobrecarga antes o después. Si la desconexión te deja agotado por la preparación o por la avalancha posterior, no es real. Aprender a decir “esto no entra” —y a aceptar que el mundo no se derrumba sin ti— es un paso esencial para lograr una pausa.

Modela el descanso como parte de la cultura. En MIT Sloan se destaca que los líderes que defienden y visibilizan el descanso no solo cuidan su salud: construyen organizaciones más sostenibles. Si nadie ve que paras, todos creen que parar es peligroso. Y eso perpetúa el agotamiento colectivo. El descanso visible —preparado, comunicado y respetado— es una herramienta de transformación cultural.

Este verano, desconectar puede ser mucho más que tumbarse al sol. Puede ser el primer paso para liderar con más claridad, energía y presencia en septiembre.

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