IA: Liderar en aceleración

por | 4 Mar 2026 | Empresa e inteligencia artificial (IA)

A comienzos de año reflexionaba sobre la gestión de la complejidad y los desafíos que hoy enfrentan muchos directivos, con la lógica inquietud de no estar calibrando bien el alcance real de lo que está cambiando. Y, en ese marco, la inteligencia artificial se ha convertido en un caso especialmente representativo.

Poco después leí el artículo de Matt Shumer, Something Big Is Happening. Su planteamiento es realista: estamos ante una aceleración que muchos todavía interpretan como gradual. Según su experiencia, los modelos más recientes ya no actúan como simples asistentes, sino como sistemas capaces de ejecutar tareas técnicas completas con creciente autonomía. Y lo relevante no es solo su capacidad actual, sino la velocidad a la que están mejorando, en un ciclo en el que la propia tecnología acelera su evolución.

Tres planos que exigen alineación

En nuestra experiencia, el debate no está en si la herramienta es útil (eso es historia). Muchos directivos ya la utilizan de forma individual y comprueban su eficacia. La dificultad surge cuando la conversación pasa del uso personal a la integración organizativa.

Aquí aparecen tres dimensiones.

La primera es estratégica: comprender hasta dónde impacta realmente en el modelo de negocio y en la cadena de valor.

La segunda es operativa: disponer de una arquitectura tecnológica y de datos suficientemente ordenada para que esa capacidad pueda desplegarse con coherencia.

La tercera es cultural: acompañar a las personas en la adopción, rediseñar procesos y asumir que algunas posiciones evolucionarán.

Cuando estas tres dimensiones no están alineadas, aparece la parálisis, pero no por rechazo, sino por complejidad.

Productividad con criterio

Cuando la inteligencia artificial se integra en el entorno real de trabajo —conectada a los propios documentos, correos y bases internas— la productividad cambia de escala. Informes que antes exigían semanas pueden elaborarse en días. Búsquedas que requerían revisar manualmente cientos de archivos se resuelven con análisis semánticos sobre el propio histórico profesional.

No sustituye el criterio, reduce tiempos improductivos y facilita decisiones mejor fundamentadas.

Resultados: la condición que no cambia

Nada de esto altera lo esencial. Un directivo tiene que producir resultados. Esa condición sigue siendo obligatoria. Lo que cambia es el tipo de capacidades necesarias para sostenerlos en un entorno más rápido y más interconectado.

La adopción temprana no es una cuestión de entusiasmo tecnológico. Es una cuestión de ventaja competitiva. En entornos de aceleración, aprender mientras el cambio se produce genera posición. Esperar a que todo esté completamente definido suele implicar llegar tarde.

Con la digitalización ocurrió algo parecido. Al principio generó incertidumbre, después se integró en la gestión cotidiana. La diferencia ahora es la velocidad.

La inteligencia artificial no sustituye el liderazgo. Lo exige más que nunca.

La adopción ya está en marcha

Los datos confirman que no estamos ante una hipótesis. Según la séptima edición del informe Digitalización de la empresa española elaborado por UGT a partir de datos del INE (febrero 2026), el 21% de las empresas españolas de más de diez empleados utilizó IA en 2025. En las compañías de más de 250 trabajadores el porcentaje alcanza el 58%, con un incremento especialmente relevante en el último año.

La implantación avanza en todos los tramos de tamaño, aunque con diferencias claras. Las empresas grandes asimilan antes la inversión y el despliegue tecnológico. Las pequeñas avanzan, pero con más cautela. En conjunto, España se sitúa ligeramente por encima de la media de la OCDE y de la UE en uso empresarial de IA, aunque aún lejos de economías como Dinamarca o Finlandia.

Ahora bien, conviene matizar algo importante: el informe mide la adopción declarada, pero no analiza el grado real de uso ni la profundidad de la integración. Y, según diversas fuentes expertas con las que conversamos habitualmente, en muchos casos el uso sigue siendo todavía simbólico o tímido, más exploratorio que estructural. Es decir, hay presencia de la herramienta, pero no siempre transformación operativa.

Este movimiento tampoco es aislado. El informe The State of AI 2025 de McKinsey señala que la mayoría de las organizaciones a nivel global ya utiliza IA en alguna función del negocio, aunque solo una parte ha conseguido escalarla de manera transversal.

El AI Index Report 2025 del Stanford Institute for Human-Centered AI también confirma un crecimiento acelerado de la adopción organizativa en los últimos dos años, con especial impulso en IA generativa. Por su parte, el Informe IA 2025 de Ditrendia subraya que el reto ya no es el acceso a la tecnología, sino la preparación interna: talento, gobernanza y arquitectura de datos.

La conclusión es clara: la adopción se acelera. La profundidad todavía es desigual.

Fuentes

UGT – Digitalización de la empresa española, 7ª edición (2026), con datos del INE.
Noticia publicada en EL PAÍS, 25 febrero 2026.
https://elpais.com/economia/2026-02-25/el-58-de-las-grandes-empresas-espanolas-ya-utilizan-la-inteligencia-artificial.html

McKinsey & Company – The State of AI 2025.
https://www.mckinsey.com/capabilities/quantumblack/our-insights/the-state-of-ai

Stanford Institute for Human-Centered AI – AI Index Report 2025.
https://aiindex.stanford.edu/report/

Ditrendia – Informe IA 2025.
https://ditrendia.es/informe-ia-2025

Foto de Riccardo Pierri en Unsplash