Junto al sector privado mercantil, en nuestra sociedad conviven el llamado tercer sector o sin ánimo de lucro y el sector público. Estos dos últimos representan a grandes y variados grupos de organizaciones entorno a diversas áreas de interés. Las decisiones en estas organizaciones a menudo afectan las vidas de muchas personas, y con frecuencia se adoptan ante la vista del público.

El tercer sector está en expansión pues aporta innovación y creatividad en la solución eficiente de necesidades sociales insatisfechas por el mercado. Está conformado por una compleja y heterogénea tipología de entidades (asociaciones, fundaciones, mutualidades) de distinta naturaleza jurídica. Hay consenso en considerar que su fortalecimiento robustece la vida democrática.

El sector público como garante del estado del bienestar es el conjunto de organismos administrativos mediante los cuales el Estado cumple, o hace cumplir la política o voluntad expresada en las leyes del país y tiene como finalidad la satisfacción de los intereses colectivos. Lo conforman los tres poderes y los organismos públicos autónomos, instituciones, empresas y personas que realizan alguna actividad económica en nombre del Estado y que se encuentran representadas por el mismo, tanto a nivel de Administración local como central.

Habilidades directivas

Los integrantes del tercer sector y del sector público, se enfrentan a un delicado equilibrio al tratar de lograr sus misiones, administrar responsabilidades financieras y programas de recaudación de fondos en un entorno de medios ajustados con una alta exigencia ética así como de transparencia total de su gestión. Afrontan el reto de identificar directivos para dirigir sus organizaciones, que no siempre se encuentran en los lugares más obvios.

Subsectores

  • Asociaciones Patronales
  • Colegios Profesionales
  • Arte y Cultura
  • Caridad y Fundaciones
  • Organismos Públicos y Gubernamentales
  • Organizaciones intergubernamentales