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Nos hemos despertado de repente ante una nueva realidad que implica un auténtico cambio histórico, un hito que nos hará evolucionar con profundidad y rapidez la forma en la que concebimos nuestra vida y nuestro trabajo.

En el ámbito profesional, el primer objetivo de los directivos es saber afrontar la situación en la que nos encontramos, con el propósito de volver a la normalidad lo antes posible. Sin embargo, tendremos que replantear el mundo tal y como lo conocemos para digerir los cambios que la pandemia del coronavirus nos ha traído y adaptarnos con inteligencia a lo que viene.

Aunque el shock hará que muchas actividades o formas de realizarlas hayan cambiado (turismo de masas, compras en grandes centros comerciales, estilo de vida con gran intensidad social, etc.), muchas otras permanecerán siendo necesarias, como ocurre en el sector primario y la industria.

En este momento es necesaria más que nunca una clase dirigente con gran liderazgo y visión de conjunto a largo plazo, que nos permita salir del bache en el que nos encontramos a la mayor brevedad, allanando el camino para asegurar nuestro futuro.

Igualmente, en el mundo de la empresa se requieren directivos valiosos que aporten gran capacidad resolutiva, con resiliencia para abordar los grandes retos que se plantean, con dotes de organización muy eficiente de los recursos y al mismo tiempo una gran creatividad para resolver cuestiones complejas y saber intuir las tendencias de futuro. Todo ello con un gran empuje que permita tirar del carro acompañado de carisma y liderazgo para conducir a la empresa al siguiente nivel.

Así ante los nuevos escenarios destacan dos dimensiones vitales en las que se operarán grandes cambios:

Concienciación sobre nuestra vulnerabilidad con impacto a corto plazo

Contemplamos con naturalidad un reenfoque de la vida familiar en el entorno más íntimo, con mayor importancia de un estilo de vida saludable. Se cuestiona la vida en la ciudad versus la vida en el campo con un resurgir del mundo rural. Intentamos evitar las aglomeraciones y desde luego se replantea el turismo de masas que se orienta claramente hacia actividades más únicas, con un valor añadido.

Todo ello tiene un impacto en los hábitos cotidianos y en las profesiones vinculadas como es por ejemplo la mayor planificación de la vida doméstica, el recurso a la compra de todo tipo de suministros por vía digital, el teletrabajo, los servicios de la administración pública demandados de manera telemática… y en otros ámbitos el control de asistencia en el acceso a los centros de gran público, el turismo personalizado la formación online, etc., con preguntas inevitables que hoy todavía no tienen respuesta como ¿se acaban las grandes ciudades como parques temáticos?

Concienciación sobre la Humanidad: tendencia a la universalización con impacto a medio/largo plazo

Nunca como antes la influencia de lo que ocurre en una ubicación remota para una parte del mundo (un mercado de animales en una ciudad de la China interior) ha sido tan profunda y ha tenido un impacto tan global. La “aldea global” se hace patente de una forma cruda y nos conciencia de que somos parte del mismo destino.

Al igual que el mundo desarrollado garantiza la asistencia a los más desfavorecidos con sistemas mutualizados de prestación sanitaria y de otra índole, se podrá acelerar la generalización de la ayuda a los países menos avanzados especialmente en lo referente a la salud.

Esta nueva situación supondrá un gran impulso de los ODS de Naciones Unidas (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y una mayor sensibilización sobre el medioambiente. A la vez está suponiendo un revulsivo de la investigación científica para descubrir la vacuna, así como tratamientos eficaces contra este tipo de amenaza biológica. En última instancia podrá traer consigo la universalización del sistema sanitario que permitirá una mejor prevención, así como la detección temprana de emergencias, clave para no llegar al colapso que hoy atravesamos.

 Nuevas realidades, nuevas empresas y nuevas profesiones

En el ámbito de las profesiones, asistiremos a una mayor importancia de los estudios sociológicos y demográficos, tendentes al control de población y movimiento de masas, así como al análisis de datos macro para la detección de amenazas sanitarias y climatológicas; la investigación médica, comportamiento humano, vacunas, nuevos fármacos…; la asistencia sanitaria: diagnóstico precoz y tratamientos preventivos, investigación y transhumanismo;  y el medioambiente en todas sus vertientes (investigación, consultoría, ingeniería, infraestructuras).

En el ámbito empresarial se reforzará la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) con todos los criterios que promueve la ESG por sus siglas en inglés (ambientales, sociales y de gobernanza) y en a grandes rasgos se generalizará la ayuda al desarrollo en sentido amplio, con la reinvención de organismos multilaterales (ONU, OMS, etc.) y ONG´s.

En el mundo de las organizaciones también se acelera la tendencia ya existente con anterioridad a la crisis sobre la creciente importancia del mundo digital en los distintos ámbitos funcionales: comercial, tecnología, industria, logística… Paralelamente, tomará aún más fuerza si cabe todo el área comercial, desde  marketing online, a comercio electrónico, experiencia de cliente, publicidad programática, o diseño gráfico, entre otras junto con las que surjan.

En tecnología veremos aún más cómo brillan con luz propia las profesiones que giran alrededor de la tecnología: ciberseguridad, análisis de datos, desarrollo de aplicaciones de realidad virtual (entorno doméstico, moda, etc), inteligencia artificial, consumer insight…

En industria tendrán protagonismo el mundo de la robótica y el delivery en múltiples formas, incluido el uso de drones, y una logística personalizada. En el mundo inmobiliario, ya vemos la tendencia a reformar las viviendas con zona de trabajo y terraza o jardín, la bunquerización (opción extrema de entornos ultraprotegidos), el alquiler de espacios…

En el sector de las finanzas veremos florecer todo lo relacionado con bitcoin, y la economía circular. La amplia galaxia de servicios dará espacio  a abogados, asesores fiscales, head hunters, y en el mundo la comunicación seguirán siendo  imprescindibles los directores de comunicación, analistas de la información, escucha de redes, expertos de detección de fake news… y todas las áreas profesionales que resuelvan problemas sociales y empresariales al paso que surjan.

Transversalmente la demanda se centrará en las posiciones digitales en diferentes ámbitos:

  • Directores de Transformación Digital (CDO) para coordinación y gestión de cambios integrales en todos los aspectos del negocio, desde canales y procesos y datos hasta el modelo operativo, incentivos y cultura.
  • Directores de Marketing capaces de desarrollar estrategias que mejoren la experiencia de los clientes en un contexto cada vez más digital.
  • Directores de E-Commerce: esta crisis nos está demostrando que aún hay mucho camino por recorrer ya que ha acelerado tendencias de consumo.
  • Directores de Supply Chain: gestión de compras, gestión de almacenes planificación, operaciones, transporte, reparación y mantenimiento, servicio al cliente… que abordan aspectos operativos de la cadena de suministro global.
  • Directores de Telecomunicaciones e infraestructura de sistemas, que garanticen el correcto funcionamiento de los equipos para poder trabajar en remoto, en entornos seguros y libres de ciberataques.
  • Directores Financieros con visión de negocio, capaces de garantizar la liquidez de la empresa, preparados para negociar y restructurar en un entorno de cambio profundo.

La conciencia de nuestra vulnerabilidad en el marco de la interdependencia como especie que respira oxígeno es una gran oportunidad para poner al servicio de “todos” el conocimiento y la tecnología de la que disponemos en este momento. Así la emergencia de nuevas profesiones hoy no es fácil de predecir, pero sin duda surgirán y las claves tendrán que ver con ¿qué solucionan?, ¿cómo ayudan a que la vida se acompañe de bienestar individual, social y medioambiental?

Estas tendencias tendrán también como probable contrapartida una fuerte resistencia de signo contrario, favoreciendo el involucionismo, cierre de fronteras, protección del mercado local, miedo ante la amenaza exterior y un largo etcétera. El mundo, la vida después de la covid-19 no será igual. Ahora lo que toca es solucionar, prepararnos, trabajar, aprender y no dar opción más que a una sola realidad, una en la que a todos paso a paso nos vaya bien.

¿Ideas utópicas? Sí, pero no por ello imposibles.

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Andrés Fontenla

Socio fundador de Recarte & Fontenla. Más de dos décadas en consultoría de executive search y desarrollo directivo en multinacionales como Korn Ferry y Randstad, dirigiendo filiales y unidades de negocio y liderando equipos de consultores en España y varios países europeos.