Evaluación del Consejo de Administración

Debemos diferenciar el funcionamiento de las empresas cotizadas (con una mayor regulación) de las no cotizadas y familiares, que en España suponen el 80% de las compañías.

Evaluar el desempeño del Consejo de Administración, se configura como la herramienta principal para avanzar en la mejora continua del gobierno de la empresa familiar. Esta función de mejora continua se lleva a cabo a través de la evaluación de las funciones del consejo como órgano y de la evaluación de las personas que conforman el órgano, sean miembros de la familia o profesionales externos.

La evaluación del Consejo de Administración ayuda mucho a diferenciar el gobierno de la empresa respecto al gobierno de la familia, pues implica y exige un continuo avance en su profesionalización. Cuando esta evaluación no existe, la familia no visualiza la confusión de sus órganos, ni los defectos de funcionamiento o de capacidades de sus miembros.

Ventajas de evaluar el desempeño del Consejo de Administración:

  • Se entra en un proceso de mejora continua y profesionalización de las decisiones empresariales.
  • Se incide en las personas, logrando que los consejeros se formen en los fines del consejo y su funcionamiento, participando activamente en su mejora.
  • Se fomenta el liderazgo del presidente y se da contenido a su tarea.
  • Se obtiene un mejor desempeño de los consejeros externos e independientes, que no caen en la pasividad.
  • Se logra que los consejeros miembros de la familia se esfuercen más en el desarrollo y mejora de sus cualidades y capacidades, mediante programas de formación si es preciso.
  • Se rinde cuentas a los accionistas y a la familia de las medidas de mejora, ayudando a comprender todo el proceso de profesionalización del gobierno.

Obstáculos para abordar la evaluación del Consejo de Administración

Para abordar la evaluación del Consejo de Administración exitosamente, las empresas familiares han de superar varios obstáculos, entre los cuales podemos destacar:

  • Resistencia de los miembros de la familia a ser cuestionados en sus capacidades y/o cualidades, o en su desempeño profesional.
  • Desinterés de la familia en exigirse mayores parámetros de profesionalidad, comodidad, autocomplacencia o pereza.
  • Incredulidad o escepticismo, cuando los miembros de la familia creen que se conoce suficientemente el funcionamiento del consejo.
  • Miedo a salir mal en el diagnóstico.
  • Costes económicos derivados de su profesionalización.

Por otro lado, la evaluación del Consejo de Administración es una tarea que requiere de mucha prudencia para evitar generar conflictos innecesarios y de fines claros y fáciles de conseguir.

La evaluación funcional se configura como el primer paso para iniciar un proceso de mejora continua del gobierno empresarial. Se enfoca a valorar qué tal está trabajando el Consejo de Administración, es decir, si está cumpliendo bien con su cometido y con las funciones encomendadas, que deben estar alineadas al cumplimiento de sus fines principales, es decir: dirección a largo plazo o estratégica de la empresa, desarrollo de la organización y control y garantía de la veracidad.

En Recarte & Fontenla, ayudamos a nuestros clientes a diagnosticar en qué situación se encuentran y establecer un plan de mejora. Para llevar a cabo dicha evaluación, es preciso resolver todas las cuestiones que se pueden llegar a suscitar, como, por ejemplo:

  • ¿Es adecuada la periodicidad y duración de las reuniones del Consejo?
  • ¿Es adecuada la información entregada en cada Consejo? ¿Llega con la antelación deseada?
  • ¿La relación de temas a tratar en cada Consejo es la apropiada?
  • ¿El documento elaborado facilita una información adecuada para ver el desarrollo de la empresa y sus sociedades participadas?
  • ¿Sería deseable alguna intervención de los directivos de la empresa en las reuniones del Consejo para tratar temas que afectan directamente a su área/división?
  • ¿Se planifica adecuadamente la rendición de cuentas o informes de directivos y asesores en el Consejo de Administración? ¿Se distribuyen bien los tiempos?
  • ¿Son adecuadas para el Consejo las Comisiones creadas? ¿Qué comisiones deberían ponerse en funcionamiento?
  • ¿El Consejo actúa en consecuencia a las decisiones tomadas en él?
  • ¿Qué mejoras deberían implantarse para un mejor funcionamiento del Consejo?
  • ¿Son los debates constructivos en el seno del consejo? ¿Se fijan bien los temas o alternativas de decisión para cada debate?
  • ¿Están las actas del consejo adecuadamente redactadas? ¿Se explicitan bien los acuerdos adoptados? ¿Quedan bien expresados los encargos y ruegos para las próximas reuniones?
  • ¿Existe un liderazgo claro en el Consejo de Administración? ¿Están bien definidas las tareas y responsabilidades de los consejeros?
  • ¿Existe un buen clima de trabajo en el Consejo de Administración?
  • ¿Está el consejo cumpliendo con su misión? ¿Son tangibles sus aportaciones a la empresa? ¿Mantiene un liderazgo claro sobre la dirección general de la compañía?
  • ¿Actúa el consejo sobre los temas estratégicos para el futuro de la compañía? ¿Tiene un liderazgo claro sobre la dirección de la empresa? ¿Es la labor del consejo fuente de transformación, crecimiento y/o mejoras en la empresa?
  • ¿Evalúa el consejo a la organización y dirección? ¿Selecciona adecuadamente a los directivos clave de la compañía?
  • ¿Se preocupa por su formación y desarrollo profesional? ¿Garantiza la atracción del talento necesario y su retención?
  • ¿Ejerce el consejo una labor de control sobre la dirección de la empresa? ¿Están bien monitoreados los riesgos que amenazan la buena marcha de la compañía? ¿Hay sistemas implementados para detectar las irregularidades en la dirección? ¿Se informa bien a los accionistas y stakeholders de la compañía?

La evaluación de las funciones del Consejo de Administración se hace más fácil cuando existe un reglamento de funcionamiento del Consejo de Administración. Cuando éste no existe, la evaluación es una buena oportunidad para dejar por escrito las funciones que se espera ha de cumplir el consejo, así como las normas de su funcionamiento.

Consideramos que es aconsejable realizar una evaluación funcional anual.